Rompe con los pensamientos negativos

pensamientos negativos

Las emociones y los pensamientos
¿Qué tienen que ver?

Los pensamientos negativos, para mí, son como esos nubarrones que vamos viendo llegar y aún así nos sorprenden con relámpagos que nos tiran de la silla.

Cada vez más, me encuentro con clientes y futuros clientes que están sufriendo un montón porque la intensidad de sus emociones, les hacen sentirse como si estuvieran en una montaña rusa continuamente, sobretodo, cuando sienten emociones que los llevan a vivir con un estado emocional de angustia, de temor o de tristeza. 

Puede ocurrir a todas las edades, por eso hay que estar pendiente de nuestras emociones y de las de las personas que están a nuestro alrededor, para ayudarles a identificar, aceptar y gestionar las emociones, cuidando los pensamientos negativos que surgen y que suceden cada vez que ocurre algo que tememos o cada vez que creemos que algo malo puede ocurrir.

Así que la calidad de nuestros pensamientos incide directamente en la calidad de nuestras emociones.

Es indispensable aprender que, aunque los pensamientos negativos aparecen de forma automática, debemos aspirar a gestionarlos de una manera inteligente y responsable.

Consecuencia de un estado emocional negativo

Una de las consecuencias principales de estar anclado a un estado emocional negativo es que la persona acaba generando pensamientos negativos y entra en un bucle creando patrones mentales, de los que es difícil salir porque unos pensamientos alimentan a otros e incluso, cuando permitimos que se alarguen en el tiempo, pueden provocar, angustia, ansiedad, depresión u otra enfermedad. Nos instalan en una realidad irreal.

¿Cómo sé que mis pensamientos son negativos?

En primer lugar, porque te hacen sentir mal, porque te alejan de la realidad, de tus valores y de tus objetivos, es decir, te alejan de tu propósito de vida.

También, porque esos pensamientos te llevan a creer que lo que piensas es la única realidad posible y te hacen aferrarte a tus miedos y angustias. Te cierran la posibilidad de tener otros pensamientos y que sean positivos.

Son pensamientos que alientan que te sientas culpable, “por no haber hecho lo suficiente, por no haber estado allí, por haberlo permitido”, etc. Seguro que conoces más ejemplos de cómo puedes sentirte culpable por tener un pensamiento negativo.

Cuando las relaciones con los demás están basadas en la falta de confianza, los pensamientos tienden a ser parciales, obedecen a ciertas creencias que les conducen a la negatividad o al pesimismo. Se enfocan desde la queja y el malestar.

En tu profesión, cuando te sientes cansado, molesto o preocupado por tu trabajo, por tus relaciones con tus compañeros y lo dejas pasar con un “no pasa nada” “siempre es igual, o haces lo que te dicen o te despiden”, tus pensamientos, probablemente, serán negativos también.

¿Cómo gestionar tus pensamientos negativos?

1. Identifica

  • ¿Cómo te hablas, cuál es tu lenguaje? 
    • Identifica si tu diálogo interno es negativo para saber si estás supeditado a pensamientos obsesivos o tipo bucle.
    • Pregúntate ¿Qué justificación tengo para tener estos pensamientos negativos?

 

  • ¿Tienes creencias limitantes presentes en tu día a día?
    • Haz una lista.
    • ¿Puedes probar que esto que crees es así y ocurre el 100% de las veces?
    • ¿Crees que puedes pensar de forma diferente? Atrévete.

2. Acepta estos pensamientos negativos

  • Es el primer paso para poder cambiarlos y/o eliminarlos.

 

  • Negarlos o taparlos te hace perder tiempo y mina tu mente.

 

  • Al aceptarlos, encuentras el origen, de dónde vienen.

3. Transforma

  • Reformula tus pensamientos:
    • Ponlos en evidencia de una manera realista.
    • Reformula la perspectiva desde donde ves las cosas que te hacen pensar negativamente.
    • Haz algo de manera diferente.

Por ejemplo, si piensas “me van a despedir de mi trabajo” pregúntate qué pruebas tienes en relación con este pensamiento, y si las pruebas son concluyentes y tienes razón, te permitirá prepararte para este hecho, poniéndote a buscar otro trabajo, por ejemplo, o bien, a negociar la mejor salida para ti.

O cuando piensas que algo malo nos va a ocurrir a nosotros o a alguien querido. (quién esté libre de este pensamiento que deje de leer).

¿Qué te lleva a pensar eso? ¿Qué va mal exactamente en mi vida o en la de los demás para que crea que algo malo les va a pasar?

Aquí lo que corresponde hacer es distraer la mente, cambiar de postura corporal, ponerse a hacer algo que requiera concentración, escuchar esa canción que te motiva a ponerte en marcha hacia algo bueno. Ponte en modo presente donde todo está bien, abraza las emociones que te hacen sentir bien. Siente de manera diferente y te permitirás pensar de manera diferente.

  • Deja de Generalizar, de adivinar y de totalizar
    • ¿Cuándo diste algo como verdadero y luego resulto no serlo?

 

    • ¿Recuerdas algún pensamiento equivocado que te llevó a crear un hecho que se transformó en tu realidad?

 

    • Controla tu lenguaje, los nunca o siempre o todo o nada, los nadie o todo el mundo, etc.

 

  • Deja de sentirte culpable, de personalizar
    • Recibe los pensamientos negativos, llegan sin querer, hazte responsable de cambiarlos, nunca te sientas culpable por ellos.
  •  
    • Deja de creer que todo gira a tu alrededor.
coaching

¿Qué más puedes hacer para transformar?

  • Abraza la duda, para actuar de manera distinta.

¿Estoy seguro de que no va a ser capaz de superar esta ruptura?

¿Qué hice la otra vez cuando estuve en la cuerda floja en mi trabajo?, ¿pensé que era el final o pensé otra cosa?

Tras aquella etapa, parecida a esta de ahora ¿he estado feliz tras ella?

  • Dale la vuelta al pensamiento negativo 
  1. Sé consciente y reconoce tu pensamientos negativo.
  2. Dale sentido a este pensamiento, argumenta y justifícalo.
  3. Escribe el pensamiento opuesto al negativo, ¿Te lo crees?
  4. Que sea un pensamiento que dependa de ti.
  5. Atrévete a dudar acerca de este nuevo pensamiento y creer que es posible, argumenta y justifícalo también.
  6. Ya tienes dos pensamientos, cada uno en un extremo. Intenta unirlos con otros pensamientos alternativos.

Ejemplo: “sería catastrófico quedarme sin trabajo en este momento”

  1. Mi mal estado emocional proviene de este pensamiento.
  2. Pensar en quedarme sin este trabajo es tener que quedarme en casa, no tener recursos económicos y sentir que he fallado a los míos.
  3. Perder mi trabajo sería una gran noticia para mí, tendría la oportunidad de buscar otro, de emprender, mi familia estará a mi lado y sentiría su apoyo…
  4. El que me despidan es una decisión que no me corresponde tomar a mí, sí que es cosa mía, dar lo mejor de mí mismo en cada cosa que hago.
  5. Si que depende de mí si yo no cumplo con las expectativas que han puesto en mí, mis jefes.
  6. Perder mi trabajo en este momento, no sería lo mejor para mí, tendría miedo de no encontrar otro trabajo y de gastarme mis ahorros. También sé que trabajaré desde el primer día para conseguir otro trabajo y además, mejor que el actual.
pensamientos positivos

4. Conecta con tu felicidad

  • Conócete bien, identifícate con tu ser, sé consciente de que eres mucho más que tus pensamientos.

 

  • Aprende a tener una mente abierta, a interpretar la realidad desde diferentes perspectivas. Cuestiónate y relativiza.

 

  • Fundamenta que tu pensamiento negativo es real y luego refútalo con argumentos liderados por el pensamiento contrario y positivo. Enfócate en lo positivo.

 

  • Papel y lápiz para escribir los pensamientos negativos y sacarlos de tu mente, haz una lista de los que están activos y la emoción que estás sintiendo con cada uno.

 

  • Invierte el proceso natural, cambia el orden natural de manera consciente. Comienza pensando en qué acciones, contrarias a tu pensamiento negativo harías si te sintieras bien.

 

  • Decide qué quieres pensar y cuando te llegue el pensamiento negativo, ya sabes que aparecen de manera automática, decides no creerlo, solo por ser negativo.

  

  • Haz afirmaciones positivas en voz alta, al escucharte, activarás emociones que te hacen sentir bien. Como nos enseñó Louise Hay “me siento bien” “tengo todo lo que necesito” “yo me lo merezco”.

Hoy puede ser un gran día y mañana también.
Depende de ti y de tus pensamientos

Y como dice el jugador de beisbol Matt Kemp, «cuando piensas en positivo, cosas buenas ocurren»

Me encantará que me cuentes lo que piensas. Un abrazo

Mónica Miguel García